sábado, 25 de septiembre de 2010

De Madrid al cielo

Septiembre. Casi octubre. Todo un mundo por descubrir en las caras de siempre y en las caras nuevas. Es curioso cómo cambia la perspectiva en un instante. En dos horas y media, para ser exactos. Un vuelo, odioso vuelo. Pero luego el calor de Madrid. Sus calles, su ritmo. Todo vuelve. Es septiembre, y me muero por volver.
¿Cómo será esta vez? ¿Qué habrá cambiado? ¿A quién conoceré? ¿Qué aprenderé? Otros nueve meses por delante para todas y cada una de las respuestas. Todas quedarán resueltas, pero siempre volverán. Y en eso se basa la vida. Genial retorno que nos acusa el placer de lo conocido y de lo nuevo.
Pocas veces puede decir uno de corazón que es feliz. Yo tengo la posibilidad hoy de decirlo. No sé mañana. Lo digo porque lo que dejo atrás también es querido. Familia, amigos y nuevos amigos. Lo que he aprendido este verano no se puede comprar. Pero comienza, de nuevo, como siempre, una vez más, otra nueva etapa. Hay que aceptarla, y mejor hacerlo con alegre curiosidad. Con ganas de conocer más mundo. Algunos sabios decían que quien careciera de curiosidad habría muerto. Totalmente de acuerdo. La actitud frente a la vida lo es todo. Abrazo y dejo aquí un mundo conocido, cariñoso, acogedor. Abrazo también lo desconocido, con ganas de ganar y de fracasar, porque de ambas experiencias se aprende. Con ganas de conocerme y de crearme. Con ganas de mí y de todo lo demás.
Echamos en falta a las personas. Pero estas siempre van y vienen. No por eso las olvidamos. No por eso están más lejanas. Pero las vidas se bifurcan. Y es irremediable. Otras nuevas llegan, y debemos apreciar las nuevas sensaciones que experimentamos, los nuevos sentimientos que surgen. Todo lo nuevo es conocimiento. Dicen que este no ocupa lugar. Yo así lo creo.
Es una época de cambio. Cambio de un pequeño pueblo a la capital de un país. Y puedo asegurar que es un gran cambio. No voy de visita. Allí está mi hogar. No por eso el lugar que dejo es menos querido. Pero Madrid es el lugar que he elegido libremente para pasar esta etapa de mi vida. Y he acertado.
Me queda un camino tan largo por recorrer que ni siquiera imagino el final. Pero ya lo he comenzado, de eso estoy segura. Tengo ilusiones, sueños, a largo y corto plazo. Tengo planes, dudas, orgullo y algún  miedo. Pero por encima de todo quiero aprender, conocer, ver, sentir, y todo cosas nuevas.
Vuelvo a un sitio conocido. Sus rincones, su olor, sus sabores, sus rumores, sus vicios, sus ruidos. Lo siento como si allí estuviera. Las caras conocidas de aquel lugar me visitan mientras escribo estas líneas. Muchas queridas, otras no tanto. Todas me han enseñado algo. ¡Cómo ponerlo en duda! Sin embargo, la perspectiva siempre es nueva. Nunca deja de sorprenderme esa pequeña posada para universitarios. Ni mucho menos sus inquilinos. Para bien a veces, para mal otras tantas. De igual manera, sigo enamorada de aquel extraño lugar, tan lejos y tan cerca de la capital, en cuyas paredes hay escondidos muchos más secretos de los que nadie podría imaginar.
Hace 4 años, hace exactamente 4 años, llegué a Madrid. Una chiquilla con el pelo largo, rizado, muy poca ropa de invierno, el sándwich de mamá en el bolso, aún sin la mayoría de edad y con algún kilo más que hoy, llegó a Madrid. Ahora vuelve la que aquí llaman goda, la que allí llaman canaria. Yo, en todo caso. A seguir aprendiendo, un año más. Una chica más. Una vida más, que, muy poco a poco, va cogiendo la forma que solo yo puedo darle.

2 comentarios:

  1. Conozco perfectamente estos sentimientos que explicas. Estás en la mejor etapa de la vida, en mi opinión, la etapa universitaria. Y vivirla lejos de tu familia, amigos, y tu tierra natal, aunque resulta muy duro de digerir, te aporta muchísimas cosas y te ayuda a madurar, además de las vivencias, anécdotas y grandes momentos que te aguarda. A mí cuando me preguntan cómo puedo sentirme de Barcelona siendo canario, respondo: uno es de donde nace, porque le ha tocado nacer, pero también es, sobre todo, de donde ha elegido ser feliz. Disfruta de tu Madrid. Un beso.

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  2. "pequeña posada para universitarios (...) tan lejos y tan cerca de la capital" jajaja que grande Mengibar! venga a seguir escribiendo así de bien que da gusto leerte, un besazo canaria:

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