viernes, 13 de agosto de 2010

De paraíso natural a infierno económico

Hasta 11 horas es lo que han esperado los desempleados canarios para conseguir un bono de guagua gratis en la estación de San Telmo. El Cabildo se ha compadecido de los menos favorecidos por la crisis (es decir, no incluye a Mercadona) y les ha ahorrado 15 euros de sus respectivos ahorros. Pero, ¿merece la pena realmente malgastar 11 horas de tu vida por tan poco dinero? Yo en 11 horas ya habría gastado los 15 pavos en comida, que desde pequeña me han dicho que mucho trago, pero, todo sea dicho, que poco engordo. Mira, como los bolsillos canarios.


Ya se dice por ahí que es muy malo ser pobre. Pero peor aún es ser parado, ya que así, además de no poder malgastar un duro, sólo se puede pensar en el maldito trabajo, que en estos casos brilla por su ausencia. Y es en estas situaciones cuando la gente mata por un mendrugo de pan, o por un bono de guagua gratis, lo mismo da.

Pero me sé de uno que no va a tener que preocuparse por esto del empleo durante una buena temporada. Se trata de un vecino de no sé qué pueblo isleño que ganó 9 millones de euros por comprar el décimo acertado del sorteo del cuponazo. El muchacho, que acababa de entrar en la treintena, afirmó que utilizaría el premio para pagar la hipoteca y algunos agujerillos. Menudo agujero tiene que ser para taparlo con 9 millones de euros, porque con esa cifra se puede taponar hasta la mismísima Caldera de Taburiente. Con respecto a la hipoteca, entendí que había comprado en una ganga inmobiliaria el Palacio Real.

Dejando a un lado los hombres con suerte pasamos a otros que este año no son los niños mimados de la diosa Fortuna. Porque Zapatero se nos queda sin vacaciones este 2010. Con esto de la crisis mejor no derrochar que luego vienen los reproches, y reproches son los que se ha llevado la señora Obama, que mientras medio país se pone la correa del reloj por cinturón, ella no escatima en gastos para las vacaciones por la costa del sol.

Unos con millones y con vacaciones y otros sin descanso y sin tan siquiera medios de transporte. Ya que los que aún no hemos ahorrado lo suficiente para que la autoescuela nos lo pueda robar tenemos que movernos en transporte público, ese que, por cierto, tan baratito está en nuestras islas. Luego nos quejamos de la contaminación, de los atascos,… Si no hay un servicio de transporte público eficaz y asequible para los ciudadanos pocos serán los que opten por usarlo antes que comprarse un coche que aporte más polución, más retenciones, más ruido y más estrés a nuestra querida Comunidad Autónoma.

Y es que nuestras islas son un paraíso natural, eso jamás lo pondría en duda, pero con tanto parado (y no sólo lo digo por los desempleados) y tan poco cuidado ecológico se está convirtiendo en un infierno económico. Porque he de recordar que lo que queda a estas pobres islitas, dejadas de la mano de la bonanza empresarial, es su paisaje: sus playas y sus montes. Ya que esto se traduce en turismo, el único líquido que calma la sed de los parados canarios. Mientras haga este calor se tendrán que conformar con beber un bono gratis.

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